En una vida sin sentido;
Alumbra cauteloso
Lo que parece ser el destino
Inhóspito entre árboles,
Busca insistentemente
Las gotas de un alma pura.
¿Tristeza acaso la embarga?
En la soledad de su alma,
En una repentina historia
Que vuelve a ser contada,
Con las más crueles palabras.
Niña que sueña y llora,
Mujer cautiva de palabras;
Que saben amar pero no pueden
Que esperas gritar pero te callan,
Cruel y blasfemo es el destino
Que irónico como repite
El andar de este pobre,
Indefenso y aun inexperto ser vivo.